Cuando comenzó a  tener manos y pies,  o sea cuando atrás dejaba esos días en estado larvario. El niño rana sentía gran curiosidad por ese mundo exterior, por ese mundo más allá del estanque en donde fue concebido. Es común pensar que solo era una etapa del joven niño rana, tarde o temprano se daría por vencido, conocería a otra niña rana del estanque, se casarían en un místico ritual en donde por alguna extraña razón a niño rana le nacerían unas inexplicables  ganas de posarse sobre su compañera y expulsar su naturaleza . Viviría un par de cuantos tiempos más y moriría dejando un  legado de herederos destinados  a posar en el estanque.

Pero como contar esa historia no es necesaria, es más, para qué estaría gastando  tanto de su tiempo para contar algo tan espectacularmente normal. Niño Rana tomó el resto de renacuajo que le quedaba, luchó por muchas horas, hasta que finalmente, agotado y con orgullo estaba fuera del estanque.

Niño rana, caminas desprotegido, conociste a las larvas que gastaron tu dinero quitándote la inocencia, tirado en las raíces de los árboles dabas lástima, niño rana esperas a que alguien se apiade de ti y alguna moneda arroje a tu lado. Niño rana, una noche fría en que el resto de cola que te quedaba se desprendió de tu cuerpo congelada, alguien igual de miserable que tu  se acerco y te preguntó si querías un poco de té, como niño rana que eres no te pudiste negar (como te pasó con las endemoniadas larvas), Torio sacó su termo color escarlata y te dio de beber, fue lo más dulce que en tu vida probaste, en ese preciso momento decidiste que él sería tu mejor amigo(él único que conociste en tu corta vi…).

El amanecer trajo a tu piel pegajosa sensaciones nuevas, tiritando y con miedo miraste a tu izquierda, Torio estaba despierto mirándote devuelta. Pensaste,  mas  nunca le preguntaste, si acaso dormía del todo (a Torio Obvio). Parece que pasaron años así, mirándose el uno al otro, igual de solos, igual de libres, pero una pequeña diferencia entre ellos los distinguía, niño rana poseía una mirada traslúcida, una mirada de agua, una mirada de estanque. Mientras que Torio, a pesar de su corta edad, poseía cara de viejo, viejo del mar, agua con sal, vino añejo.

-¿Esperas a alguien?

-Espero algo.

-Eso es malo, esos “algo” no se esperan, se buscan.

-Creo que mi madre me dijo algo parecido  en sueños. ¿Qué eres?

-No lo sé, no tuve madre como tu, ni padre como el resto. Tengo recuerdos vagos de estar pegado a la tierra, anclado como raíz, hasta que  un día la tierra se enojó y se estremeció, expulsado salí y alcancé el lomo de una tortuga, ahí comenzó todo.

Torio y niño rana recorrieron sin mucha conciencia el bosque que los rodeaba, para comer mendigaban, si les era demasiado urgente niño rana entraba a las colmenas de las abejas  a robarles su miel, mientras Torio distraía a las laboriosas y zánganos. Tenían lo que muchos añoran, tiempo para cantar, reír, hablar, ir a circo, esperar el autobús aunque estuviera lloviendo. Ese mismo día  en que llovía y esperaban el bus, niño rana le pregunta a Torio si ha pensado en tener una familia, Torio lo queda mirando con esos ojos color violeta que poseía y le contesta que es difícil pensar esas cosas cuando solo te preocupas de sobrevivir, aunque de vez en cuando le salta la duda, pero nunca le dura mucho, pues recuerda que ni siquiera sabe lo que él es, complicado sería buscar alguien como él. Niño rana cree que su pregunta fue más allá de lo que imaginaba y se apena un poco, Torio le dice que no se preocupe, además solo una persona buena como él se interesaría en preguntar esas cosas, a lo que niño rana abre sus  grandes ojos más de lo normal, se da vuelta y le dice:” No vuelvas a decir que soy bueno, nunca he sido bueno ni lo seré, nací para lastimar, el mundo necesita maldad para saber qué es la bondad, y yo soy el propósito de esa premisa”. Torio no lo podía creer, este pequeño niño rana lo había dejado helado, sin palabras y más mojado por la lluvia, ahora el agua se le untaba en la  piel.

Estaban comiendo su última merienda juntos, niño rana jugaba con los restos de  artemia salina    que le quedaba, Torio mirando rápidamente hacia sus costados, constatando el que nadie lo estuviera mirando, sacó su petaca y bebió un sorbo , orgulloso de su proeza le comenta a niño rana  : “Sabes, yo  conocí a Elcínicodelaentradaanterior, nunca comprendí porqué hacía lo que hacía, incluso me ofreció un trabajito de esos ,pero yo justo había visto esa película del maletín misterioso y me rehusé totalmente, a lo que iba es que él si que es una persona mala, esa maldad que tiene un hedor repugnante, esa maldad de los mil infiernos juntos, con lo que mi mensaje es  que todos somos medios tibios, buenos y malos, con pesadillas y sueños, con belleza y fealdad, tu no eres malo niño rana, tu vivías en un estanque, tu saliste justamente para convencerte de que eres bueno, para arreglar con un poco de  inocencia este jodido mundo, tu…”. He aquí el episodio más traumático en la vida de Torio.

Niño rana abría cada vez  con mayor fuerza sus grandes ojos, parecía que se le iban a salir, estaba tragándose el casino entero con sus ojos, Torio solo preocupado de su discurso no atendió a lo que niño rana hacía. Niño rana se paró lentamente, tomo los cubiertos de la mesa y con un gesto aterrador y rápido como el relámpago  los ensartó en sus ojos, en sus brillantes ojos diciendo:” Yo soy el aliento de la maldad, yo soy el calor de los mil infiernos, yo soy el veneno que Elsusodichodelaentradaanterior tiene en sus venas”.

Soiled_Milieu Ilustración que me inspiró en la creación  de esta entrada.